domingo, 6 de octubre de 2013

LA TRIBUTACION EN LA REPUBLICA: SIGLO XX


PRESENTACIÓN

En esta etapa, la historia económica de la República estuvo marcada por intensos pero breves momentos de crecimiento, separados por periodos de transición e incertidumbre.






La República Aristocrática y el Oncenio de Leguía (1919 - 1930)

A partir de 1919, el desarrollo económico del Perú fue conducido por Leguía, quien pensaba que este crecimiento estaba ligado a su habilidad para atraer capitales, tecnología, mercados y conocimiento empresarial de los países avanzados de Occidente, especialmente Estados Unidos, por la apertura del Canal de Panamá, en detrimento de los capitales británicos y europeos.



Atrajo gran cantidad de asesores norteamericanos que ayudaron a reformular la legislación. Se prepararon nuevos códigos para modernizar las actividades comerciales, mineras y agrícolas, que estuvieron acompañados por una nueva legislación bancaria, presupuestaria, tributaria y aduanera. 

La Gran Depresión de 1929. En la década del veinte, retrocedieron las exportaciones de azúcar, algodón, caucho y lana por la baja demanda mundial. El sector agroindustrial, que solo había reinvertido en ampliar esta producción, se vio ante grandes pérdidas económicas. 

La gran depresión que abarcó todo el mercado internacional a partir de 1929, afectó también al Perú, pues empezó a sentirse los efectos de esta economía dependiente exportadora, al colapsar algunas economías regionales.

Gobierno de Cerro

En 1931 la misión Kemmerer. diseñó un programa de ajuste y reforma para el alicaído sistema fiscal y financiero del país. El plan recomendaba la contracción crediticia y monetaria; reservas elevadas en el Banco Central y la liquidación de varios bancos grandes; la reforma de la banca; el presupuesto; el abandono del patrón de oro; la promulgación de un código tributario (que incluyera el impuesto a la renta y a las propiedades); el código de aduanas y el tratamiento de la deuda.

El gobierno adoptó inmediatamente el plan, pero su aplicación encontró innumerables dificultades: solo llegó a fortalecer al Banco Central de Reserva y a la Superintendencia de Banca y Seguros, al dotarlos de autonomía constitucional, lo que ayudó a modernizar las transacciones financieras y salvar a la banca de la quiebra durante la depresión.






El Perú comienza a levantarse. A partir de 1933, el Perú se recupera rápidamente porque fueron las empresas extranjeras, que controlaban 50% de las exportaciones, las que llevaron el peso de la crisis internacional. La recuperación estuvo encabezada por la exportación de algodón (en manos de capitalistas nacionales) que tuvo un elevado valor de retorno y significativo efecto multiplicador en la economía interna.

Por otro lado, el Perú se había negado a pagar la deuda (aunque la reconocía) lo que le permitió duplicar sus importaciones y estabilizar su tasa de cambio. Junto con el algodón se recuperaron los precios de la plata, el oro, el cobre y el azúcar. Mientras los aranceles no cambiaron, solo subieron de 19% a 20% en diez años, entre 1927 y 1936. Nuestra economía en los años de guerra.

Durante la Segunda Guerra Mundial, gobernaba el presidente Manuel Prado, quien aceptó controlar los precios de las materias primas en favor de EE.UU., con lo cual ayudó al esfuerzo bélico estadounidense, pero redujo las ganancias peruanas en minerales y otras mercancías.

Por esto, en comparación con otros países latinoamericanos, las reservas de divisas extranjeras del Perú fueron bajas y su avance a una autosuficiencia económica, más lento. Pero, a la vez, aumentaron las inversiones de Estados Unidos, con lo que se alivió la incertidumbre económica y se favorecio el crecimiento.

El gobierno de Odría. Entre los años 1945 y 1948,

El gobierno de Odría libera de tributos a la minería, lo que favorece la producción y la exportación de minerales. Se forman grandes empresas mineras como la Southern Perú Copper Corporation y crece la Cerro de Pasco.

Odría no apoyó a la industria pues se concentró, casi exclusivamente, en el sector exportador. A partir de 1950, el gobierno de Odría dictó nuevas medidas económicas siguiendo las recomendaciones de la Misión Norteamericana Klein, que había llegado al Perú a pedido del gobierno.



Se trataba de una reforma del Impuesto a la Renta para aumentar la recaudación tributaria, dicha reforma consistía en reemplazar los Impuestos Cedulares (que permitían crear impuestos complementarios) por otro impuesto de carácter progresivo, el que sería aplicable tanto a personas naturales como a empresas.

Pero el Congreso la desestimó y no fue aprobada la reforma tributaria. Fueron presionados por la Sociedad Nacional de Industrias y la Cámara de Comercio, ya que esto implicaría la elevación de los impuestos a las utilidades de las empresas, a los dividendos que generaban las acciones y a la renta que obtenían las personas y empresas peruanas con domicilio en el extranjero.


Segundo periodo de Manuel Prado Ugarteche En 1959

Se promulgó la Ley 13270 que contemplaba la liberalización de las inversiones industriales de los controles del Estado peruano. La citada ley exoneraba de impuestos a la Importación de Insumos y de Bienes de Capital destinados a la fabricación de bienes manufactureros, pero debido a la caída de los precios internacionales de nuestras exportaciones y a la recesión de la economía norteamericana, la tasa de ganancias de las empresas (especialmente las agroexportadoras)




Se redujeron, generando el descontento por lo que Prado tuvo que nombrar ministro de Economía a uno de ellos a Pedro Beltrán. Beltrán puso en marcha un programa económico liberal, obtuvo un préstamo del Banco Central de Reserva, emitió dinero usando la famosa “maquinita” y obtuvo el respaldo del FMI, recortó el gasto público, eliminó los subsidios a los alimentos, aumentó el precio de la gasolina y congeló los salarios.

Lo más controversial fue el aumento del precio de la gasolina, que tenía por finalidad aumentar los ingresos a través del Impuesto al Consumo y las utilidades. Las medidas dieron resultado menos en el gasto público porque debía pagar el costo social y entonces se vio obligado a aumentar la carga tributaria a las empresas, afectando sus ganancias.

Primer gobierno de Fernando Belaúnde Terry

 Una de las más importantes reformas del gobierno de Belaúnde fue la eliminación de la Caja de Depósitos y Consignaciones controlada por las entidades financieras privadas que se encargaban de recaudar los impuestos y utilizarlos para intereses propios. En su lugar, Belaúnde creó el Banco de la Nación (1966), lo que le permitió al Estado peruano recaudar los impuestos y utilizarlos sin la intermediación del sector privado.





La gran cantidad de obras públicas y programas sociales del gobierno de Belaúnde lo llevó a incrementar el gasto público. Para financiar estos programas se plantearon el incremento del impuesto a la renta y el establecimiento de un impuesto a la propiedad. Se dió durante este gobierno una serie de irregularidades de evasión tributaria perjudicando al Estado peruano.

Todo esto trajo como consecuencia la promulgación de la Reforma del Servicio Aduanero; de los Aranceles de Aduana y de la Autoridad Portuaria; de las Declaraciones Juradas  de los Bienes y Rentas de los Funcionarios Públicos; y de las Exoneraciones Tributarias del Poder Judicial.

El gobierno del General Juan Velasco Alvarado

El gobierno de las FFAA., encabezado por Velasco y una corriente de militares “progresistas”, le otorgó al Estado un creciente papel como “planificador del desarrollo”. Esto desequilibró las finanzas públicas porque al crecer el gasto público, sin el respaldo de una reforma tributaria que incremente el ingreso tributario, condujo al país a un inevitable déficit  fiscal.

Los subsidios y el crecimiento de la burocracia estatal contribuyeron también a profundizar el déficit. Entonces, el gobierno recurrió a la tradicional solución de hacerse empréstitos y por lo tanto, la obligación de pagarla aumentó ocasionando una gran presión sobre la balanza de pagos.






El déficit fiscal.  se generó no porque el Estado se haya “excedido en su gasto público corriente” sino porque no aumentó sus ingresos (presión tributaria).

Francisco Morales Bermudez

Agravando el error cometido anteriormente, el Plan Túpac Amaru de la segunda fase no anuncia una revisión sustancial de la política tributaria del gobierno; en cambio, incrementa los impuestos a la venta de bienes y servicios de 17% a 20%, y a los bienes de lujo de 27% a 40%, así como el de gasolina; este último así como los impuestos indirectos que paga la mayoría de la población pasan a ser los que más aportan a los ingresos públicos por recaudación de impuestos.

Mientras que los impuestos directos a la renta, la propiedad y la exportación disminuyeron.en un 50%. El sector privado no bajó su rentabilidad, incluso algunos de estos sectores aumentaron su ahorro, pero no invirtieron. Fue el Estado el que no incrementó sus recursos y tuvo que recurrir al endeudamiento externo e interno para financiar su programada expansión.








El segundo gobierno de Belaúnde

se encuentra con un gran déficit fiscal que trata de paliar descargando al Estado de las obligaciones generadas por su rol empresarial. Devolvió muchas empresas a “manos privadas”, implementó medidas de austeridad, liberó las importaciones e incrementó el pago de la deuda externa en un 51%.

Para cumplir con su plan pactó un nuevo endeudamiento y aplicó nuevos incrementos a los impuestos indirectos que pasaron a representar del 50.5% de la recaudación en 1980 al 66, 6% en 1982; mientras que los impuestos directos que recaían en los que percibían mayores ingresos, disminuyeron su participación en el monto total de lo recaudado del 48, 9% al 32, 3% en el mismo periodo.

En 1985, la recaudación había bajado dramáticamente, se recaudaba en cuanto a impuestos directos solo el 61% de lo obtenido en 1980 mientras que en los indirectos la baja fue de solo 2%. Por otro lado, los impuestos a las exportaciones disminuyeron hasta representar solo el 13% de lo recaudado. 


 Alán García Pérez

El Estado se encontraba orientado por una política tributaria basada en bajar su presión mediante el continuo incremento de la carga tributaria de la población, en general cuando se incrementó el IGV y el ISC (impuestos directos) a la gasolina en un 166%, mientras se disminuía la carga a los que poseían importantes capitales. Y por otro lado, el gasto fiscal se nutría de empréstitos que no solucionaban el problema económico sino que solo lo postergaban.




La gran cantidad de obras públicas produjo incremento del gasto público pero como la recaudación tributaria disminuía el resultado de esta fórmula fue el incremento del déficit fiscal. Entre 1985 y 1990 la situación se agudizó, la inflación alcanzó niveles superiores al 7000%. La presión tributaria cayó de 13, 5% en 1985 a 4, 9%


En 1990. El sistema tributario era extremadamente complejo; la administración tributaria no respondía a las exigencias fiscales y estaban dadas las condiciones para que se produzca el caos y la corrupción.


Alberto Fujinori Fujimori

En términos económicos y fiscales, el país estaba experimentando un retroceso.  El bajo nivel de recaudación tenía varias causas, las principales de ellas fueron el gran número de exoneraciones tributarias y de regímenes de excepción, la poca fiscalización y control debido al gran número de impuestos (hasta 1991 ya existían más de 100 impuestos diferentes).





El resultado fue un sistema tributario inoperante que no proveía de recursos al Estado. La evasión se convirtió en una práctica aceptada y la corrupción se generalizó.







 

 

LA TRIBUTACION EN LA REPUBLICA: SIGLO XIX


PRESENTACIÓN

A inicios de la República, la principal característica del Perú fue la crisis económica y política que vivía. En esas circunstancias, se puede decir que en el aspecto tributario se mantuvieron las leyes y prácticas del coloniaje, siendo principalmente beneficiados los gobiernos locales, quienes tenían el encargo de recaudar pero no daban cuenta de esto al Gobierno Central.

LA TRIBUTACIÓN EN LA REPÚBLICA : SIGLO XIX

Durante el siglo XIX, al periodo republicano se le puede definir como inestable política y económicamente, lo que se reflejó en diversas medidas económicas, de las cuales la tributación fue una expresión clara de las contradicciones de la época.


a) Emancipación


La  crisis social y económica del Perú, al inicio de su etapa republicana, no se debe solamente al proceso de su independencia. El virreinato venía siendo empobrecido por su mala administración y por sus luchas internas.

La guerra duró cuatro largos años, una de las primeras medidas económicas que tomó  San Martín fue el de anular el comercio exterior; y en el interior, el reclutar soldados, lo cual significó disminuir la mano de obra, arruinando la agricultura, la minería y las industrias.




A ello se suman las diferentes luchas que la naciente República tuvo que afrontar para delimitar su territorio y pagar los gastos ocasionados a los ejércitos de Chile y de la entonces Gran Colombia (Ecuador, Colombia y Venezuela actuales). Además, se iniciaba la deuda externa, producto de un empréstito contraído con Inglaterra, por San Martín.


 Bolívar y el Estado Peruano.

En 1824, el libertador Simón Bolívar encontró al Estado peruano en la ruina fiscal y obviamente requería de dichos ingresos para mantener a su ejército y pagar los gastos de la guerra contra las fuerzas realistas, atrincheradas en la sierra central del Perú. Por esto, restituyó el tributo indígena y confiscó todo lo que pudiera necesitar para mantener a la tropa; a cambio, como San Martín, entregó bonos con lo que incrementó la deuda interna.

 
b) Auge del guano y del salitre. La crisis económica y financiera. La guerra del Pacífico (1845-1884).
  1. El primer gobierno de Ramón Castilla (1845-1851)
Ramón Castilla y su ministro Manuel del Río reorganizan y hacen el saneamiento de la Hacienda Pública. Con Castilla, por primera vez en el país, se presentó ante la cámara legislativa el presupuesto de la nación para su aprobación. Además, dio cuenta de lo gastado. En este periodo se consolida la deuda pública y se reestablece el crédito interno y externo.






A pesar de todas estas medidas acertadas, comienza con este gobierno el pernicioso sistema de consignaciones (onerosas a los intereses del país) y la irregular forma de cubrir el déficit fiscal con adelantos de dichas consignaciones. Por lo demás, el sistema tributario se redujo a los beneficios del guano, ya que se abolieron los impuestos a los jornaleros (nombre de la antigua contribución de castas) y la tributación indígena.





2. Durante al gobierno de Echenique (1851-1854)


Prosperan las finanzas públicas gracias al guano y a la estabilidad política anterior. Pero se acentúa el error del gobierno de Castilla, es decir, se mantiene estacionario el sistema de rentas, aumentan los gastos fiscales y la deuda pública por los adelantos obtenidos con las garantías del guano. Además, se siguió vendiendo el guano bajo el sistema de consignaciones.


Se suprimió el impuesto al indígena sin reemplazarlos por otros. Además, se liberó a los esclavos y se pagó su manumisión a sus amos (esto sólo se explica desde la bonanza del guano).


 3. En el gobierno de Balta (1868-1872)

Destaca la figura de Piérola como ministro de hacienda. En esta etapa se firma el controvertido contrato Dreyfus y se hacen dos grandes empréstitos para construir ferrocarriles y obras públicas. Se intentó reducir los gastos fiscales y aumentar los impuestos. Para vigilar mejor la recaudación se instituye la contabilidad por partida doble.


4. Luego viene el gobierno de Pardo (1872-1876) y de Prado (1876-1879).

Para dar una idea de la inestabilidad política de la época, diremos que el Perú se ve envuelto en la dictadura de los Gutierrez y, durante la guerra con Chile, se da la división entre Piérola y el general Iglesias; entre Iglesias y Cáceres; y finalmente entre Piérola y Cáceres. Como complemento, tenemos que Prado marcha a Europa en busca de créditos al inicio de la guerra y no vuelve más (entonces se alza La Cotera y Piérola lo vence en diciembre del año 1879).

5. La Reconstrucción (1884-1900)

Durante el  gobierno de Piérola, se hace una reforma tributaria para levantar el erario nacional. Para ello se reforma la recaudación y la administración fiscal.
En esta época se negocia el Contrato Grace, como una manera de enfrentar la deuda externa, entregándose en concesión la mina de Cerro de Pasco y la administración de los ferrocarriles.

A pesar de los puntos en contra de este contrato, en su momento, significó un alivio para el país ante su creciente deuda externa.








6.Nicolás de Piérola (1895 -1899)

Se le reconoce la honestidad en su política hacendaria, donde buscó que el país colmara sus necesidades con sus propios recursos, evitando los empréstitos y el aumento de los impuestos. Para este fin, creó la Compañía Recaudadora de Impuestos.


La política monetaria cambió el sol de plata por la libra de oro, introduciendo como unidad la libra peruana, con igual valor que la libra inglesa. Este sistema monetario de patrón de oro, perduró hasta la Primera guerra Mundial. Surgieron grandes instituciones bancarias con aportes de capitales peruanos y extranjeros. Se creó el Banco del Perú y de Londres, el Banco Internacional del Perú y el Banco Popular del Perú.
  
Estimuló la formación de empresas industriales, comerciales y financieras, desarrollando la explotación petrolera y minera. En esta época se da el boom del caucho  lo que convierte en centro de interés, la hasta entonces olvidada Amazonía. Además, se funda en 1898 la Escuela Militar de Chorrillos.

Principales tributos en el siglo XIX


Principales tributos en el siglo XIX Los tributos recaudados en este periodo se pueden dividir en tributos directos que afectaban a personas, predios, industrias y patentes; e impuestos indirectos provenían, en su mayor parte, de las aduanas. Además, otros tributos indirectos fueron los diezmos, los estancos y las alcabalas.


Tributos directos.

Afectaban a los ciudadanos de la naciente República, pero no de la misma manera. Se hacía diferencia entre la tributación indígena y la de castas. Además, incluían los tributos por predios, industrias y patentes.

a) Tributo indígena. 

Este tributo fue nuevamente abolido en la época de la Independencia, por San Martín, mediante decreto del 27 de agosto de 1821. Sin embargo, Bolívar lo restableció por decreto el 11 de agosto de 1826. El tributo indígena recién fue abolido como tal durante el gobierno de Castilla en 1855.  Pero poco después sería restituido como contribución de indios con carácter personal y ya no colectivo.

b)  Tributo de castas.

     La contribución de castas o de mestizos abarcaba el tributo personal de los trabajadores y de los que tenían una renta anual. En 1842 todos aquellos que no eran indígenas y estaban considerados como jornaleros, estaban obligados a cumplir con este impuesto pagando al erario público tres pesos y cuatro reales por año 30.

    


c)    Predios.

     El valor de los predios era asignado por su producto, no tenían valor en sí mismos. En un primer momento, los propietarios de todo tipo de predios (urbanos o rurales) estuvieron obligados a contribuir anualmente con 5% de la utilidad de su arrendamiento, pero luego se redujo a 3%. Esto fue decretado el 30 de marzo de 1825.

  
     Sin embargo, hubo problemas para su recaudación y los predios rurales fueron exonerados en consideración a las tropelías de las que fueron objeto por parte de los montoneros. La ley de 1840, que abolió la contribución de castas, dispuso que los dueños de predios rústicos o urbanos que no poseyeran más de un fundo y cuya renta anual no excediera los cincuenta pesos estuvieran libres del impuesto predial.

d)  Tributo de industrias y patentes.

 El impuesto de industrias gravaba 3% sobre el producto de la industria o capitales que se obtuvieran por su ejercicio. La recaudación de este tributo solo fue posible en las capitales de departamento y ciudades, cuya población lo justificara. Esta disposición reducía su base tributaria.


    Tributos indirectos.
     Las contribuciones indirectas fueron muy numerosas, pero sin duda la más importante era la de aduanas. los diezmos, estancos, las alcabalas etc. La importación de ciertos productos que perjudicaban a la agricultura e industria nacional era gravada con un arancel de 80%, mientras que los demás productos, con 30%.


Durante la bonanza guanera se abolieron estos tributos y los directos, con el consiguiente despilfarro del erario nacional en la consolidacion de la deuda interna y externa, obras públicas y la abolición de la esclavitud.

Entre 1868 y  1672 a la sazón  del contrato Dreyfus y el auge de los ferrocarriles, se intentaron reducir los gastos fiscales y aumentar la recaudación.

Tras los aciagos años de la guerra del Pacífico, llegó el período de reconstrucción Nacional (1884 - 1899) en el gobierno de Nicolás de Piérola se realiza una reforma tributaria, se crea una compañía recaudadora de impuestos y se forman empresas industriales, comerciales y financieras.








sábado, 5 de octubre de 2013

LA TRIBUTACION EN LA COLONIA


PRESENTACIÓN

La conquista española rompió con la lógica redistributiva del Estado inca. Se establecieron enormes brechas sobre los españoles y el pueblo indígena, donde la mayor carga tributaria recayó sobre esta última población.

¿Cómo se organizó la nueva forma de tributación? Se organizó en base a ordenanzas y mandatos del rey, de acuerdo con tasas o regímenes tributarios establecidos. Además, la recaudación de los tributos estuvo encargada a particulares que debían obtener un beneficio adicional por este trabajo.

Es más, la mayoría de veces, la recaudación de tributos se subastaba al mejor postor. A esto se suma que las normas legales estaban escritas en alfabeto occidental y en idioma español, la autoridad no mostraba dicha información y la interpretaba arbitrariamente para su beneficio particular.

EL SISTEMA TRIBUTARIO COLONIAL

El sistema tributario y las diferentes formas de recaudación de tributos en la Colonia estuvieron organizados alrededor de las reducciones, las encomiendas y la mita colonial. Las primeras fueron obra del virrey Toledo; las segundas, de origen español y la última, de origen andino.


  • Entonces, el pago del tributo fue facilitado por el sistema de reducciones y funcionaba de la siguiente manera: una vez al año, el corregidor convocaba a los indios para anunciarles cuánto de tributo les correspondía pagar y dos veces al año llegaba a cobrarlo. Mientras el curaca era responsable de que los indios cumplieran con su obligación tributaria.
 Este sistema de reducciones fue tan traumático que rápidamente los indios abandonaban los pueblos (muchos pobladores andinos perdieron la vida), a pesar de que administración la colonial los forzaba a regresar.

      B.  La encomienda

Si bien la encomienda consistió en la entrega de indígenas en calidad de encomendados a un español, a cambio de que este los convirtiera al cristianismo, lo que ocurría en realidad era que los encomenderos usaban a los encomendados (indígenas) para que trabajaran sus tierras y sus minas.

El objetivo original por las que fueron creadas las encomiendas no fue cumplido. Lo cierto es que como resultado de la encomienda se obtuvo una enorme renta que se distribuía entre la Corona, la administración virreinal y el propio encomendero (su ganancia). Esto fue una fuente de ingreso muy importante para la administración española, especialmente las del Virreinato del Perú.

 

Los encomendados estaban obligados a pagar un tributo directo en moneda que solo podían obtener mediante la venta de sus productos, que eran muy escasos. Por tanto, la administración colonial los obligó a trabajar como mitayos en minas y obrajes de manera que pudieran obtener una ganancia en efectivo para pagar su tributo y, a la vez, para que el encomendero obtuviera una renta por la prestación de los servicios personales de los mitayos. 

 La mita colonial. 

La mita colonial fue la única forma como los indígenas podían obtener dinero, que destinaban para el pago del tributo que les correspondía, ellos trabajaban en:
  • Construcción de viviendas particulares.
  •  Labores en haciendas y plantaciones de vid, caña, olivo, tabaco, coca, etc.
  • Cuidado y pastoreo de ganado de españoles. Obrajes etc.

 

Los tributos coloniales

  La fuente de ingresos era, por entonces, un conjunto de treinta tipos de tributos que             recaudaba la administración virreinal.
  • Ingresos..................................................................... 4 833 507 pesos
  • Egresos..................................................................... 3 400 843 pesos
  • Saldo a favor del Erario..............................................1 432 663 peso 
 3. El tributo indígena.

Una de las fuentes de recursos financieros más importantes que tuvo el Virreinato fue el tributo indígena. Primero fue cobrado por los encomenderos y luego, según disposiciones del virrey Toledo, por los corregidores. Cabe indicar que estos últimos tenían la potestad de fijar las tasas del tributo y controlar los fondos guardados en las cajas de la comunidad, creadas en cada pueblo de indios.

 Las aduanas.

 Fue otra de las fuentes de ingresos más importante de la Corona. Se cobraron los siguientes derechos: 

El almojarifazgo.

Fue establecido en 1573 y aplicado desde 1591. Era el portazgo que cobraba el rey para garantizar el libre tránsito por sus dominios. Su tasa era del 5% por toda mercadería que llegaba al reino y del 2% por toda mercadería que salía del mismo. Para cobrarlo se medían los bultos con la palma de la mano y se cobraba según el volumen. A partir de 1720, cuando se creó la Real Aduana, el sistema cambió al método de pesado.



Derecho de avería.

Era un impuesto ad valoren o de valor de la mercadería que se importaba hacia las Indias, nunca dejó de crecer pero finalmente fue anulado porque se prestaba a todo tipo de fraudes y contrabando. Se empleaba para financiar a la armada española que cuidaba las  flotas de barcos comerciales del ataque de los piratas y corsarios.


         Derecho de alcabala.
  • Reemplazó al almojarifazgo y a la avería en 1776. Ascendía a 6% como derecho de entrada y 2% por derecho de salida. Se aplicó sobre todo producto europeo o peruano introducido por vía marítima o terrestre. En 1778 se volvió al almojarifazgo, el que fue fijado en 7% para bienes extranjeros y 3% para bienes nacionales. Otros tributos importantes.



Otros tributos importantes. Fueron los siguientes:
  • El quinto real.
Este tributo consistió en la entrega al rey de España, de la quinta parte de los tesoros de la conquista y más adelante, de metales preciosos extraídos del territorio colonial. 




  •    El diezmo.
 Fue el tributo pagado en favor de la Iglesia, comprendía 10% de lo producido en un ejercicio. El rey lo distribuía de la siguiente manera: 1/9 para él, 1/4 para el obispo, 1/4 para la catedral y el resto para el clero secular.









La venta de empleos y títulos.

Esta comenzó a tener importancia a fines del siglo XVI. Los empleos se cotizaban de acuerdo con la rentabilidad del cargo. Los títulos nobiliarios de Castilla comenzaron a venderse a partir del segundo tercio del siglo. 
23 Indios que se desmembraron de la reducción.

·         La alcabala.

Se aplicaba a toda clase de transacciones y era pagada por el vendedor. Se obtenía dinero en efectivo.

  • Encomiendas y corregimientos vacantes.
Se refiere a los ingresos provenientes de las encomiendas y corregimientos que no estaban asignados a ninguna persona y, por ello, pasaban a la tutela de la propia administración virreinal.




  • Annata.
Impuesto aplicado a las rentas generadas por ocupar cargos de diversa índole. Se calculaba en función de las ganancias obtenidas en un año.  
  • Importación de esclavos.
 Se pagaba dos pesos por cada persona traída en calidad de esclavo. Además de estos ingresos fiscales por concepto de impuestos, existieron ingresos por la venta de azogue, sal y naipes a manera de estanco, y por la legalización de las propiedades de tierras que habían sido repartidas entre los españoles (composiciones).


Los arbitrios municipales. Además de los impuestos ya mencionados, también existieron los arbitrios municipales para cubrir los gastos de las ciudades y poblados. 

  •  Sisa.
Impuesto indirecto al consumo de ciertos bienes que se aplicaba a productos de bajo consumo; por ejemplo, el pago de dos pesos por cada cabeza de ganado menor, un real por arroba de carne de vaca y cuatro pesos por cuerpo de cecina.



Con la sisa cobrada en 1587 se construyó la primera pileta de la Plaza de Armas de Lima y el puente sobre el río Rímac. Luego, se emplearía para el mantenimiento de hospitales y, por último, pasó a favor del Ayuntamiento de Lima junto con el bodegaje.

  
 Bodegaje.


Pago de los comerciantes por el almacenamiento de sus mercaderías en corralones municipales.

  •   Mojonazgo.
 Pago de los comerciantes por el ingreso de productos a la ciudad. Por ejemplo, en Tarma, el municipio cobraba cuatro pesos por cada botija de aguardiente que ingresaba.

  •   Lanzas.
Era pagado por los nobles poseedores de títulos de Castilla, para compensar las lanzas o los soldados que antes tenían que aportar a sus expensas, al ejército real.


Otros arbitrios municipales. Fueron: expolios, ferreterías, penas de cámara, señoreaje, venta y arriendo de fincas, de comisos, arriendo de cajones de la plaza de Lima, etc. El más notable de estos fue el cabezón, que consistía en gravar la fanegada de tierra  rural que no estuviera produciendo. Esto obligó a los propietarios a hacer producir sus tierras o arrendarlas.

Este tributo, fue mantenido por don José de San Martín, por considerar que promovía la producción agrícola, y fue absurdamente eliminado durante la República, a pesar de la protesta de los campesinos.

En realidad, la administración virreinal no distinguió entre rentas fiscales y municipales, puesto que cuando una renta municipal adquiría importancia, el rey se la apropiaba. En otras ocasiones, los virreyes creaban un arbitrio municipal y lo destinaban a obras del Estado.  Por ello, los ayuntamientos no se distinguieron por su interés en favor de la ciudad, sino que más bien fueron los virreyes quienes desarrollaron las obras públicas.

La administración tributaria colonial fue eficiente y muy sólida, al margen de que el sistema tributario fuera injusto, opresivo, nada transparente y la carga tributaria muy alta. Para depositar los tributos recogidos se crearon cajas recaudadoras de diferente tipo:

Las cajas reales, para depositar los tributos que se entregarían directamente a la corona española. Por ejemplo, el quinto real, cajas generales para depositar los tributos dirigidos a la administración virreinal. En las reducciones existieron las cajas de comunidades a cargo del corregidor y de los caciques. 

Allí se depositaban los ingresos extraordinarios luego del pago de los indígenas. También existieron cajas locales en las ciudades donde eran llevados los tributos en un primer momento; regionales, en las provincias, donde se concentraban los ingresos de las cajas locales de esa provincia; y generales en las ciudades de mayor importancia fiscal (Lima, Charcas y Quito) donde  finalmente se concentraban los tributos. Luego, se enviaban a España.
Las cajas generales se encontraban en:
a) Lima. Recaudaba los tributos de su propia jurisdicción y además recibía las aportaciones de las cajas de Arequipa, Arica, Castrovirreyna, Cusco, Chachapoyas, Huancavelica, Paita y Trujillo.
b)   Charcas. Cajas de La Paz, Potosí, Buenos Aires y Tucumán.
c)   Quito. Cajas de Guayaquil y Quito.
Todas ellas eran manejadas por los siguientes funcionarios:
a)   Tesorero. Custodiaba los caudales.
b)   Contador. Emitía las órdenes de pago y llevaba los libros de cuentas. Vivía en el lugar donde se encontraba la Caja Real.
c)   Factor. Vigilaba el manejo del patrimonio estatal.
d)   Veedor. Supervisaba las fundiciones de los metales.
  
Como órganos de control y supervisión existieron:
Los Tribunales de Cuentas: encargados de supervisar y juzgar lo relacionado a los asuntos fiscales.


    • El Consejo de Indias:
    Encargado de diseñar la política que se debía seguir en las colonias de España. Esta instancia podía ordenar que se realizara una visita para ejercer un control más directo. La sede del Consejo de Indias estaba en España.


Conclusiones

  •  Los antiguos peruanos fueron conquistados y empujados abruptamente a un caos social, económico y tributario que no les devolvería nada a cambio, salvo penurias y opresión.

  • El sistema tributario colonial estaba concebido y organizado para mantener un sistema económico mercantilista y monopólico. Para asentarse en el Perú aprovechó los fuertes lazos de parentesco que unían a las comunidades indígenas, su sistema de reciprocidad y su gran capacidad organizativa, y convirtió a los curacas en recaudadores de impuestos y a la vez en cómplices del cobro ilegal y abusivo de los impuestos. 
  • Las rentas que obtenía el Estado español de sus colonias, especialmente del Perú, provenían de las aduanas y del tributo indígena. La recaudación tributaria obtenida en el Perú fue muy alta, siempre estuvieron cubiertos los gastos de la administración virreinal y aun así quedaba un tercio que era enviado a la metrópoli (España). Las dos terceras partes de lo recaudado provenían del tributo indígena y de los españoles avecindados en el Virreinato. 
  • La administración colonial fue lo suficientemente sólida para sobrevivir la guerra de Independencia, pues sus tributos y su organización siguieron hasta después de cincuenta años de iniciada la República.